Rodeado de gente y aun así solo
No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Fuera puede faltarte justo lo que más se nota: alguien que te conozca de antes, con quien no tengas que explicarte y que te entienda a la primera, en tu idioma.
Por qué cuesta tanto hacer amistades fuera
- De adulto ya no tienes el colegio o la universidad, que hacían de red casi sin esfuerzo.
- Los códigos sociales cambian: en algunos sitios la amistad llega más despacio o con más formalidad.
- Las personas de siempre están en otra zona horaria y la vida sigue sin ti.
- Las redes sociales enseñan la parte bonita de la vida de los demás, allí y aquí.
Cómo te puedo acompañar
- Poner nombre a lo que echas de menos.
- Distinguir qué tipo de conexión necesitas: compañía, confianza, pertenencia.
- Dar pasos pequeños y realistas para construir red.
- Cuidar los vínculos a distancia sin que se conviertan en una obligación.
- Revisar cómo te hablas cuando estás a solas.
Cuándo conviene otro tipo de ayuda
Si la soledad viene acompañada de una tristeza que no se va, de falta de ganas de todo o de pensamientos de hacerte daño, busca atención sanitaria. Si estás en España, llama al 024. En la UE y en Suiza, en caso de peligro inmediato, llama al 112.